04 Jun ¿Eres adicto a la cocaína sin saberlo? Señales que deberían preocuparte
¿Qué es la cocaína?
La cocaína es uno de los más potentes estimulantes del sistema nervioso central que se conoce. Su alto potencial adictivo la convierte en una de las drogas más peligrosas que existen. Esta sustancia se encuentra en forma de cristales blancos, que se obtienen al procesar químicamente las hojas del arbusto Erythroxylum Coca, que se encuentra principalmente en Sudamérica.
Cuando se consume, la cocaína se absorbe rápidamente en la sangre y llega al cerebro en cuestión de segundos. Una vez atraviesa la membrana hematoencefálica, que protege al cerebro de las sustancias tóxicas, la cocaína actúa bloqueando la recaptación o eliminación de ciertos neurotransmisores, como la dopamina, la serotonina o la noradrenalina. Al acumularse estos neurotransmisores en el cerebro aumenta significativamente la actividad asociada, provocando una fuerte sensación de euforia y una sobre estimulación.
Se sabe que la dopamina está directamente relacionada con el aprendizaje, la motivación, el deseo y las conductas orientadas a obtener una recompensa. Por esto es tan peligrosa: tiene la capacidad de desarrollar una adicción en muy poco tiempo. Además, la cocaína también puede tener efectos físicos negativos en el cuerpo, como aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, convulsiones, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte.
FICHA RÁPIDA COCAÍNA
RIESGO DE ABUSO | Alto |
TIPO DE DROGA | Estimulante |
NOMBRE CIENTÍFICO | Benzoylmethylecgonine |
NOMBRES EN LA CALLE | Coca, perico/a, farla, farlopa, nieve, dama, piedra, crack. |
CÓMO SE TOMA | Esnifada, fumada, inyectada. |
EFECTOS SECUNDARIOS | Pérdida de apetito, pérdida de peso, impotencia, irritabilidad, dolores de cabeza, daño reproductivo, temblores, convulsiones, riesgo de epilepsia, riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrales, ictus, isquemias, etc |
SIGNOS DE ABUSO O ADICCIÓN | Pupilas dilatadas, hiperactividad y habla en exceso, pérdida de peso, nariz que moquea o con sangre, irritabilidad, ansiedad, anorexia, insomnio. |
SÍNTOMAS DE ABSTINENCIA | Fatiga, ansiedad, inquietud, irritabilidad, depresión, insomnio. |
SÍNTOMAS DE SOBREDOSIS | Dolor en el pecho, taquicardia, dificultad para respirar, ansiedad, paranoia. |
Cuando el consumo deja de ser ocasional
La adicción a la cocaína es un trastorno crónico y recurrente que se produce cuando una persona consume cocaína de manera repetida y experimenta una necesidad compulsiva de seguir consumiéndola, a pesar de los efectos negativos que tiene en su vida.
Esta puede afectar a muchas áreas de la vida de una persona, incluyendo su salud física y mental, relaciones interpersonales, trabajo, y finanzas. La adicción a menudo comienza con un uso recreativo de la droga, pero puede llevar rápidamente a la dependencia y a la necesidad de consumir la droga cada vez con más frecuencia y en dosis más altas para obtener el mismo efecto.
Los síntomas de la adicción incluyen una necesidad compulsiva de usar la droga, aumento de la tolerancia, síntomas de abstinencia cuando se intenta dejar de usar la droga, dificultad para controlar su uso, y continuar usando la droga a pesar de los efectos negativos en la vida cotidiana.
Consecuencias físicas, mentales y sociales
La adicción a la cocaína puede causar una serie de problemas físicos, psicológicos y sociales. Algunos de los problemas más comunes asociados con la adicción a la cocaína incluyen:
- Salud física: El consumo de cocaína puede aumentar el riesgo de problemas de salud física, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, convulsiones, problemas respiratorios, infecciones del tracto respiratorio superior, problemas gastrointestinales y problemas reproductivos como impotencia, alteraciones menstruales, infertilidad.
- Problemas de salud mental: La adicción a la cocaína puede causar problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, paranoia, alucinaciones y psicosis y trastornos del estado de ánimo. También puede aumentar el riesgo de suicidio.
- Sociales: La adicción a la cocaína puede causar problemas sociales, como problemas en las relaciones interpersonales, problemas laborales, problemas financieros, problemas legales y aislamiento social.
- Cognitivos: La adicción a la cocaína puede causar problemas cognitivos, como dificultades para concentrarse, problemas de memoria y dificultades para tomar decisiones.
- Sobredosis: La adicción a la cocaína puede aumentar el riesgo de sobredosis, lo que puede ser potencialmente mortal.
Estadísticas sobre la adicción a la cocaína
Salud mental, como depresión, ansiedad, trastornos del estado de ánimo y trastornos psicóticos. Según el National Institute on Drug Abuse, las personas con trastornos por consumo de sustancias suelen presentar también otros trastornos mentales. Además, los datos de SAMHSA/DAWN muestran que en 2021 se estimaron 342.770 visitas a urgencias relacionadas con cocaína en Estados Unidos. La cocaína es una de las drogas que más contribuye a las visitas de emergencia relacionadas con drogas en los EE. UU. Según el Sistema de Vigilancia de Lesiones Relacionadas con las Drogas de los EE. UU., en 2019 hubo alrededor de 156,000 visitas a la sala de emergencias relacionadas con la cocaína.
Según el Informe Mundial sobre Drogas de 2021 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se estima que alrededor de 18,5 millones de personas consumieron cocaína al menos una vez en 2019. El mismo informe indica que, en el período 2015-2019, se reportaron al menos 111.800 muertes relacionadas con la cocaína en todo el mundo. Solo en Estados Unidos, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, hubo un aumento del 22,4% en la tasa de muertes por sobredosis de cocaína entre 2018 y 2019.La adicción a la cocaína se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas de s
El uso de cocaína en España también está asociado con una serie de problemas de salud mental. Según el estudio ESTUDES 2019, el 78,6% de las personas que consumieron cocaína en el último año presentaron síntomas de ansiedad y el 72,3% presentaron síntomas de depresión. Además, el 19,8% de los consumidores de cocaína en España reportaron haber sufrido un trastorno psiquiátrico en el último año.
Señales de alarma que indican una posible adicción
Los signos de adicción a la cocaína pueden variar según la persona y la gravedad de la adicción, pero algunos signos comunes de adicción a la cocaína pueden incluir:
Aumento de la tolerancia, sintiendo la necesidad de consumir dosis más altas de cocaína para obtener el mismo efecto que antes, además se sufre una enorme necesidad de consumir cocaína para sentirse bien o para poder funcionar normalmente. El adicto experimenta síntomas físicos y emocionales muy desagradables cuando intenta dejar de consumir cocaína, como ansiedad, depresión, fatiga, insomnio, irritabilidad, agitación, y deseos intensos de consumir la droga. Estos síntomas se conocen como síndrome de abstinencia o “mono”.
También se observan cambios en la conducta, como comportamientos secretos o evasivos, descuido en la apariencia personal, aislamiento social, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban y cambios en los patrones de sueño y alimentación. Cambios de humor y del estado de ánimo con una elevada irritabilidad. Visión distorsionada de la realidad, casi siempre con un alto victimismo. Violencia verbal e incluso física.
La situación económica también se ve afectada al gastar grandes sumas de dinero en la compra de cocaína y tener dificultades para cumplir con las responsabilidades financieras.
Además, muy probablemente aparezcan problemas de salud, que pueden incluir dolores de cabeza, mareos, problemas respiratorios y enfermedades cardíacas, así como trastornos de salud mental, como ansiedad, depresión y paranoia.
Consecuencias físicas, mentales y sociales
Es importante tener en cuenta que la adicción a la cocaína es una enfermedad compleja y multifactorial, y que puede haber otras causas involucradas, que pueden variar según la persona y su contexto.
Los factores biológicos ocupan un lugar prominente en la investigación actual. Existe evidencia de que algunas personas pueden tener una mayor susceptibilidad a la adicción debido a factores biológicos, como diferencias en la estructura y función del cerebro y en la respuesta a los estímulos. La cocaína actúa sobre el sistema de recompensa del cerebro, liberando grandes cantidades de dopamina, un neurotransmisor que causa sensaciones de placer y recompensa. El uso repetido de cocaína puede provocar cambios en el cerebro que hacen que el sistema de recompensa se adapte a la presencia de la droga, lo que puede provocar una mayor necesidad de la droga y una mayor dificultad para sentir placer sin ella.
También es motivo de interés la heredabilidad de la adicción a la cocaína, que podría tener una base genética. Recientes estudios han comprobado que ciertas variaciones genéticas pueden aumentar el riesgo de adicción a la cocaína.
Los factores ambientales, como el entorno social y la disponibilidad de la droga, también pueden influir en la probabilidad de desarrollar una adicción a la cocaína. La influencia de los amigos o la familia tienen un gran peso entre los factores que pueden favorecer el desarrollo de una adicción. Además, el estrés, la falta de apoyo social y los problemas económicos también pueden aumentar el riesgo.
Las personas que tienen problemas psicológicos, como la ansiedad, la depresión o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pueden ser más propensas a la adicción a la cocaína. También las experiencias de vida individuales, como el trauma o el abuso, pueden ser un factor que contribuya al desarrollo de la adicción a la cocaína.
Tratamiento de la adicción a la cocaína
La recuperación de un trastorno de adicción a la cocaína es difícil sin ayuda profesional. El craving o necesidad de consumo de la cocaína es muy persistente. Además, la mayoría de usuarios suelen abusar de otras sustancias conjuntamente, como el alcohol, las anfetaminas o las drogas de diseño (MDMA, GHB, K, etc.). Comúnmente padecen otras patologías concurrentes con la adicción, como trastornos de personalidad, trastorno bipolar o depresión, que también deben abordarse durante el tratamiento.
Los programas de tratamiento y rehabilitación de cocaína proporcionan planes adaptados a las necesidades específicas de cada paciente, consiguiendo en muchos casos la rehabilitación total de la persona. De entre todos los tratamientos el más efectivo, o de primera elección, según la mayoría de estudios es la terapia cognitivo conductual. Este enfoque enseña a los pacientes a reconocer las situaciones estimulares en las que tienen más probabilidad de consumir cocaína, los prepara para saber evitarlas cuando sea posible y a enfrentar de manera eficaz los problemas y comportamientos asociados con el abuso de drogas.
Para algunas personas, los síntomas de abstinencia son leves y pasan rápidamente, pero en algunos casos el proceso de retirada puede ser angustiante y necesitar de ayuda farmacológica. En algunos casos, puede ser necesario un tratamiento residencial en un centro de rehabilitación para proporcionar un ambiente seguro y estructurado para la recuperación.
Dudas frecuentes sobre consumo, adicción y tratamiento
La principal señal es la pérdida de control. Si cada vez consumes con más frecuencia, te cuesta parar, piensas mucho en volver a hacerlo o sigues consumiendo aunque te cause problemas, puede haber una adicción.
Algunas señales habituales son cambios de humor, ansiedad, irritabilidad, insomnio, aislamiento, pérdida de peso, gasto excesivo de dinero, mentiras frecuentes y abandono de responsabilidades personales, familiares o laborales.
En algunos casos la persona intenta dejarlo sola, pero la recuperación suele ser más difícil sin apoyo especializado. La ayuda profesional permite tratar el craving, la abstinencia, las recaídas y los problemas emocionales asociados.
Puede aparecer síndrome de abstinencia con fatiga, ansiedad, irritabilidad, insomnio, tristeza, inquietud y deseo intenso de volver a consumir. Estos síntomas varían según la persona y el nivel de dependencia.
Conviene pedir ayuda cuando el consumo empieza a afectar a la salud, el trabajo, la familia, la economía o el estado emocional. También si la persona promete dejarlo y no puede cumplirlo, o si necesita consumir para sentirse normal.