Empatía y adicción

Artículo de Silvia Subirana, psicóloga de ALTER Psicología & Salud.

La empatía es una de las habilidades emocionales más importantes para la convivencia y el desarrollo de relaciones saludables. En el ámbito del tratamiento de adicciones, esta capacidad adquiere un papel fundamental, ya que el consumo de sustancias puede afectar gravemente la forma en que una persona comprende y responde a las emociones de quienes le rodean.

Comprender cómo influye la empatía en las personas con adicción ayuda a entender mejor los procesos de recuperación y la importancia de los tratamientos especializados.

¿Qué es la empatía y por qué es importante?

El ser humano es un ser social por naturaleza. Esta condición implica la necesidad de reconocer, comprender y responder adecuadamente a los estados emocionales de otras personas.

La empatía puede definirse como la capacidad de entender los sentimientos, emociones y experiencias ajenas, reconociendo al otro como alguien similar a nosotros. Esta habilidad es fundamental para establecer vínculos afectivos, mantener relaciones sanas y favorecer la cooperación social.

Un ejemplo de ello se observa en la infancia. Los niños suelen imitar comportamientos de las personas de su entorno, pero no los movimientos de los objetos, precisamente porque identifican a otros seres humanos como semejantes.

Diferencias entre hombres y mujeres en la empatía

El psicólogo Simon Baron-Cohen planteó la existencia de tres tipos de cerebro predominantes:

  • Cerebro empático.

  • Cerebro sistematizante.

  • Cerebro equilibrado.

Según sus investigaciones, las mujeres presentan con mayor frecuencia perfiles empáticos, mientras que los hombres muestran una mayor tendencia hacia perfiles sistematizantes. Estas diferencias pueden ayudar a comprender determinados aspectos relacionados con la inteligencia emocional.

Tradicionalmente, la empatía se ha asociado a características como la sensibilidad emocional, la comprensión interpersonal y la capacidad de conexión con los demás. Por otro lado, la sistematización se relaciona con rasgos como la independencia, la competitividad o la orientación a objetivos.

Empatía y adicciones: ¿cómo afecta el consumo de sustancias?

Tanto hombres como mujeres pueden desarrollar una adicción a sustancias psicoactivas. Sin embargo, el consumo prolongado puede alterar significativamente las capacidades emocionales y sociales de la persona.

Algunos estudios realizados con personas que presentan trastornos por consumo de sustancias muestran que la empatía puede verse reducida durante la etapa activa de la adicción. No obstante, también evidencian que esta capacidad puede recuperarse progresivamente durante el tratamiento de adicciones.

El impacto de las drogas sobre las emociones

En condiciones normales, las mujeres suelen presentar mayores niveles de empatía que los hombres. Sin embargo, cuando existe un consumo problemático de sustancias, estas diferencias pueden desaparecer.

El deterioro producido por determinadas drogas afecta a áreas cerebrales implicadas en las funciones ejecutivas, la toma de decisiones y el procesamiento emocional. Como consecuencia, disminuye la capacidad de comprender el sufrimiento ajeno y de responder emocionalmente ante él.

Por este motivo, muchas personas con adicción continúan consumiendo a pesar del daño que observan en sus familiares, parejas o hijos. El consumo compulsivo termina generando conflictos, aislamiento social y dificultades para mantener relaciones afectivas satisfactorias.

La pérdida de habilidades sociales en las personas con adicción

La adicción no solo afecta a nivel físico y psicológico, sino también a nivel relacional.

Con frecuencia, las personas con problemas de consumo desarrollan dificultades para:

  • Identificar emociones propias y ajenas.

  • Expresar sentimientos de forma adecuada.

  • Resolver conflictos.

  • Gestionar la frustración.

  • Mantener relaciones interpersonales saludables.

A esta situación se suma el estigma social asociado a las adicciones, que puede provocar aislamiento y dificultar el acceso a recursos sanitarios y sociales.

La importancia de las habilidades emocionales en el tratamiento de adicciones

Por esta razón, los programas de tratamiento de adicciones suelen incorporar intervenciones orientadas al desarrollo de competencias emocionales y sociales.

Entre ellas destacan:

  • Entrenamiento en habilidades sociales.

  • Técnicas de comunicación asertiva.

  • Gestión de la ira y la agresividad.

  • Regulación emocional.

  • Resolución de conflictos.

  • Desarrollo de la empatía.

Estas herramientas permiten que la persona aprenda nuevas formas de afrontar situaciones difíciles sin recurrir al consumo de sustancias.

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El alcohol y los problemas de empatía

Diversas investigaciones han observado alteraciones significativas de la empatía en personas con dependencia al alcohol.

Los efectos neurotóxicos del alcohol pueden afectar a la corteza prefrontal, una región cerebral clave para interpretar y comprender los estados emocionales de otras personas.

Como consecuencia, muchas personas con alcoholismo presentan dificultades para identificar emociones complejas, interpretar correctamente determinadas situaciones sociales o comprender el impacto de sus acciones sobre quienes les rodean.

Alexitimia y adicción

Un fenómeno frecuente en las personas con adicción es la alexitimia, entendida como la dificultad para identificar, comprender y expresar emociones.

Aunque la persona puede experimentar sentimientos como tristeza, rabia o dolor, encuentra grandes dificultades para verbalizarlos y gestionarlos de forma saludable.

Esta limitación emocional dificulta el desarrollo de la empatía y favorece la utilización de sustancias como estrategia de regulación emocional.

El papel de la empatía en la recuperación de las adicciones

La empatía desempeña un papel esencial en los procesos de recuperación. La capacidad de conectar emocionalmente con otras personas favorece la creación de vínculos saludables, mejora la comunicación y fortalece el apoyo social.

Además, desde una perspectiva evolutiva, la empatía contribuye a la cohesión de los grupos humanos y aumenta la seguridad colectiva, ya que las emociones y señales de alerta pueden compartirse entre sus miembros.

Beneficios de las terapias grupales en el tratamiento de adicciones

Las terapias grupales constituyen una herramienta especialmente valiosa dentro del tratamiento de adicciones.

En estos espacios, las personas pueden compartir experiencias similares, comprender el sufrimiento de otros participantes y sentirse comprendidas por quienes atraviesan situaciones parecidas.

Esta identificación favorece el desarrollo de la empatía, fortalece la motivación para el cambio y se convierte en un elemento muy positivo para la recuperación y el mantenimiento de la abstinencia.

Conclusión

La empatía es una habilidad esencial para la vida en sociedad y también un factor clave en el tratamiento de adicciones. El consumo de sustancias puede deteriorar significativamente la capacidad de comprender y gestionar las emociones propias y ajenas, afectando a las relaciones personales y al bienestar emocional.

Por ello, los tratamientos especializados no solo trabajan la abstinencia, sino también la recuperación de las habilidades emocionales y sociales necesarias para construir una vida saludable y libre de adicciones.