La cocaína es uno de los más potentes estimulantes del sistema nervioso central que se conoce. Su alto potencial adictivo la convierte en una de las drogas más peligrosas que existen. Esta sustancia se encuentra en forma de cristales blancos, que se obtienen al procesar químicamente las hojas del arbusto Erythroxylum coca y se puede consumir de muy diversa formas: esnifada, fumada, inyectada…

Cocaína

La cocaína actúa en el cerebro bloqueando los mecanismos de recaptación-eliminación de la dopamina, aumentando así los niveles de esta en el cerebro. Se sabe que la dopamina está directamente relacionada con el aprendizaje, la motivación, el deseo y las conductas orientadas a obtener una recompensa.

Efectos de la cocaína

Efectos a corto plazo:

Euforia y sensación de aumento de energía.

Disminución del apetito.

Estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental.

Aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco.

Contracción de los vasos sanguíneos.

Aumento de la temperatura corporal.

Dilatación de las pupilas. 

Efectos a largo plazo:

Adicción.

Alteraciones cardiovasculares y neurológicas: infarto de miocardio, hemorragias cerebrales y trombosis cerebrales

Alteraciones del estado de ánimo: cambios bruscos de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, agresividad.

Insomnio.

Impotencia, alteraciones menstruales, infertilidad.

Paranoia.

Alucinaciones y psicosis.

Tratamiento

La recuperación de un trastorno de adicción a la cocaína es difícil sin ayuda profesional. El craving o necesidad de consumo de la cocaína es muy persistente. Además, la mayoría de usuarios suelen abusar de otras sustancias conjuntamente, como el alcohol, las anfetaminas o las drogas de diseño (MDMA, GHB, K, etc.). Comúnmente padecen otras patologías concurrentes con la adicción, como trastornos de personalidad, trastorno bipolar o depresión, que también deben abordarse durante el tratamiento.

"La recuperación de un trastorno de 
adicción a la cocaína 
es difícil sin ayuda profesional".

Los programas de tratamiento y rehabilitación de cocaína proporcionan planes adaptados a las necesidades específicas de cada paciente, consiguiendo en muchos casos la rehabilitación total de la persona. De entre todos los tratamientos el más efectivo, o de primera elección, según la mayoría de estudios es la terapia cognitivo conductual. Este enfoque enseña a los pacientes a reconocer las situaciones estimulares en las que tienen más probabilidad de consumir cocaína, a saber evitarlas cuando sea posible y a enfrentar de manera eficaz los problemas y comportamientos asociados con el abuso de drogas.

Para algunas personas, los síntomas de abstinencia son leves y pasan rápidamente, pero en algunos casos el proceso de retirada puede ser angustiante y necesitar de ayuda farmacológica e incluso de ingreso en centro de desintoxicación.

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