Hoy me siento menos sola

La adicción es una enfermedad tabú.
Igual de tabú que otras enfermedades mortales pero con la diferencia que las demás enfermedades no provocan juicios, al menos tanto o tan crueles.
La adicción es una enfermedad mental, pero también es una enfermedad mortal.La muerte es incómoda. Las personas no estamos educadas en la emociones y no sabemos cómo reaccionar ante ella.
Yo no puedo decir que tengo un novio adicto.
No puedo decirlo, porque sé casi del cierto, con muy pocas excepciones, que verbalizarlo me llevará a un solo camino: el juicio.

Frases como:

– Deberías pensar en ti y en tus hijos
– Siempre te pones en situaciones complicadas
– Yo he pasado por ahí y es imposible
– Un adicto es un adicto
– Vas a vivir en una mentira constante.
– Te vas a destrozar la vida
– Luego vas a venir llorando etc.

La adicción es una enfermedad mental absolutamente incomprendida y estigmatizada.

Supongo que es porque puede parecer que es el enfermo quien se la ha buscado. Que la mente es controlable.

Porque la adicción la relacionamos con el vicio. Que es el enfermo el que en algún momento ha encendido la mecha, y es por eso que el entorno se calza con el derecho del juicio más cruel.
Pocas enfermedades o situaciones he visto con más carga de mitos y de incomprensión que la adicción.
Incomprenderle a él, juzgarle, mirarle mal, pasarle por encima o
tratarle con desprecio es desalentador para él, pero también para mi.
Y lo es porque eso hace que me sienta sola.

No poder desahogarme sin tener que aguantar consejos y opiniones que no necesito, que no me sirven para nada y que me hacen pequeña es muy difícil.
La sensación de sentir que él está arropado por profesionales porque está enfermo pero que yo tengo que gestionar y sostener mis propias vivencias y emociones sola y de espaldas a una sociedad llena de prejuicios es sentirme caer al vacío constantemente.

Por suerte he topado con un equipo que sí que me acoge. Que si que me comprende. Que sí que entiende que la adicción es una enfermedad mortal para el adicto, pero devastadora para las personas que le acompañamos.

Hoy me siento menos sola.

Pareja de un adicto – CM

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