Rendirse para ganar

Desde pequeño me enseñaron que nunca había que rendirse, que era de cobardes, de perdedores, luchar era una virtud y rendirse una humillación. En la escuela, entre mis hermanos, en el deporte, con los amigos, en el trabajo, con las chicas, con las carreras, con la competencia, …. 

Nunca habías de rendirte, si lo hacías, perdías, si luchabas, si lo volvías a intentar, si conseguías superar el reto, te convertías en un ganador.

Hoy tengo 49 años y hace apenas un año, un amigo, padrino y adicto como yo, me enseñó porqué debía rendirme, a rendirme para ganar, rendirme para ser un poco más libre.

Los adictos tenemos una enfermedad mental que nos esclaviza, domina nuestra voluntad y nos hace una y otra vez creer que podemos dominar el consumo de las sustancias.

Nuestra mente nos engaña diciéndonos que esta vez será diferente, que esta vez será como al principio, que esta vez no habrá dolor, que esta vez no habrán consecuencias, que esta vez nadie saldrá lastimado, que esta vez no se enterarán, que esta vez no me gastaré la pensión de mis padres, que esta vez no dejaré a mis hijos solos en la escuela esperando que los vaya a recoger, que esta vez no conduciré colocado, que esta vez no entraré en ese tuburio, que esta vez no me pasaré tres días sintiéndome la peor rata de la alcantarilla…

Todo eso y mucho más, es lo que me terminaba pasando cada vez que consumía, cada vez que intentaba un resultado diferente, cada vez que luchaba contra mi enfermedad.

Ahora sé que soy impotente ante ella.

Siempre,y digo siempre, todas y cada una de las veces que he consumido, desde tener consciencia de mi enfermedad, he perdido al intentar ganarla.

Tal como me dijo mi querido padrino, “ríndete y ganarás”.

El día que me di cuenta de que debía aceptar mi impotencia ante mi enfermedad, ese día empecé a ganarla, ese día comencé a ser un poco más libre.

R.M – 5 meses limpio.

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